La Guerra del Chocolate: Hershey’s vs África occidental

Las dos caras del cobro de un impuesto en África, por un lado, se le ve como un rescate a los agricultores de Costa de Marfil y Ghana y, por el otro, una tarifa que exige la OPEP de dulces.

La competencia, el teje y manejo global en una simple barra de chocolate está quedando a la vista del público, ya que información, por lo general secreta, está saliendo a la luz donde hasta posibles mafias están quedando al descubierto. En África occidental, los gobierno de Ghanna y Costa de Marfil acusan a la multinacional Hershey’s de eludir el impuesto cobrado por tonelada de cacao de 400 dólares, el pago Diferencial de Ingresos Vivos o LID, pues en noviembre realizaron cambios a su política de compra para evitar el cobro.

En este mes, la empresa Mars compró grandes cantidades de cacao en el mercado de futuros, lo que causo una reducción en su contrato celebrado en Nueva York con los productores africanos. Para el gobierno de estos estados, el impuesto significa un gran rescate para los más de tres millones de agricultores, ya que a todos los sectores ha llegado el decremento económico en parte por la pandemia y por prácticas desleales en el mercado que se hicieron más notorias en estos meses.

Como consecuencia, los gobiernos de Ghana y Costa de Marfil suspendieron los apoyos de sostenibilidad de la empresa chocolatera, lo cual podría traducirse en las ventas a consumidores leales y dentro de las buenas practicas. Sin embargo, para Hershey’s es una estrategia encubierta para perjudicar realmente a los pequeños productores de chocolate, pues consideran que ese impuesto va a parar a las grandes compañías que intervienen dentro del proceso de la fabricación de cacao y chocolate, pero no a los agricultores que viven muy por debajo de los estándares de pobreza y sobreviven con cultivos de frijoles.

Todo esto a raíz de que en la pandemia se redujo la demanda de chocolate. Por ello, las chocolateras recortaron costos para sobrellevar una ola de bloqueos de París a Los Ángeles, así que dejaron de comprar cacao a Costa de Marfil quienes pidieron el pago del LID, esto causo el rezago de 250 mil toneladas de cacao para ambos estados quienes envían una seria advertencia al comercio de cacao, pero tampoco pueden ser tan estrictos, pues tienen mucho cacao detenido.

De ahí surgió el movimiento inesperado de Hershey’s. Por medio de la bolsa, hicieron compra de lotes de cacao en donde aún no era aplicado el LID, justificaron la inconsistencia a sus clientes habituales con el argumento de que era necesario para su línea de producción materia prima proveniente de otras partes del mundo, así que de manera furtiva buscaron acaparar todos los lotes libres de LID.

Le Conseil du Cafe-Cacao y Ghana Cocoa Board enviaron una carta a la empresa advirtiendo que estaban al tanto de sus operaciones de evasión de pago de primas, advirtiendo que el incumplimiento de contratos y pedidos significaría la ruina para los agricultores y propiciaría la perdida de sus licencias de operación en otros países. También acusaron a los fabricantes de Twix de la compra de manteca de cacao a los asiáticos Guan Chong Berhad y JB Cocoa, solamente para no hacer el pago de la prima.

Estas acusaciones se suman a la lista creciente de la mala reputación de los fabricantes de chocolates, en la cual hay: explotación infantil, deforestación, maltrato animal y pobreza de los trabajadores que con ellos trabajan. Estados Unidos hizo evidente el incremento de la explotación infantil de esta industria, pese a que se comprometieron a reducirla. Lo ideal sería que la eliminaran, pero no, todo lo contrario, hubo un incremento en una década. Hershey’s, la chocolatera estadounidense por excelencia, tiene el antecedente de motivar a soldados estadounidenses con sus barras de chocolate durante la Segunda Guerra Mundial y en las que le siguieron, diríamos por acá en México, ¿una raya más al tigre?

Por último, los bloqueos de los estados africanos se extenderán a las compañías que a nombre de Hershey’s realizan acciones de sustentabilidad, se les prohibirá la operación en los países que apoyan a África Central, causando más impactos negativos a los trabajadores locales y los productores de cacao. En este año, Voice Network, realizo un Barómetro del Cacao donde se reveló que los productores de cacao reciben mil 800 dólares por tonelada, los cuales no hacen rentable su producto, para que así lo fuera, deberían recibir 3 mil 100 dólares por tonelada.

La guerra seguirá hasta que los grandes reguladores del cacao pidan medidas igualitarias en el mercado. Mientras tanto, Costa de Marfil y Ghana son auto víctimas de un impuesto malpensado, pero siguen adelante con la convicción de defensa a los agricultores y cuestionando sus afiliaciones y alianzas, como la membresía que tienen con la Federación de Comercio del Cacao en Londres, sus licencias y a sus aliados.

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