Los riesgos del 2023

Tabula Rasa

(LeMexico) – Predecir el futuro es una tarea prácticamente imposible, sin embargo, no deja de ser un ejercicio que se ejerce de manera permanente. Mi abuelo, que era una persona que se la pasaba leyendo de todo, tenía entre su colección un par de libros de los años sesenta, que ejercían una especial fascinación en mí.

Uno se llamaba Dramáticas profecías de la Gran Pirámide, donde el autor señalaba (estoy citando de memoria) que a partir de las inscripciones en la pirámide de Keops se podía interpretar la historia de la humanidad y lo que estaba por venir: guerras, crisis económicas, derrumbe de la iglesia católica, extraterrestres, inundaciones originadas por un cambio en el eje de la tierra, ascenso al poder de las personas de raza negra, y para el 2001, prácticamente el fin del mundo. El otro libro era, obvio, Las profecías de Nostradamus, en donde se decía que incluso se había llegado a anticipar el asesinato de John F. Kennedy, y pronosticaba para fin del siglo vendría la elección del primer Papa negro que a su vez sería el último de la iglesia católica, la cual sería gobernada por el anticristo, que para los años 70 ya había nacido. En tiempos sin internet, streaming o videojuegos, estas lecturas eran dinamita pura para la imaginación.

Por fortuna, el futuro ya no se ve, sino que se crean escenarios basados en datos y tendencias. Los ejercicios prospectivos son muy útiles para ir anticipando y planeando en el corto y mediano plazo. Veamos algunos de los trabajos que hablan de cómo se vislumbra el 2023.

El Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2022, publicado por la  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señala de forma tajante que “en los diez años que van de 2014 a 2023, América Latina y el Caribe habrá crecido menos que durante la llamada “década perdida” de los años ochenta” lo cual sin duda representa un gran golpe a la región. Dentro del panorama para 2023, considera que la actual desaceleración económica de Estados Unidos y China, los grandes motores para la región, se mantendrá e impactará de forma directa, ya que, mientras el crecimiento promedio de América Latina fue de un 3,7% en 2022, se espera que por dicha desaceleración, el crecimiento en 2023 sea del 1,3%. Como es natural, un menor crecimiento en la región tiene un impacto directo en un crecimiento de la pobreza.

Por su parte, el índice de Riesgo Político América Latina 2023, editado por el Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, apunta a diez grandes riesgos, que en orden de importancia son: crimen organizado; retroceso democrático; gobernabilidad compleja; nuevos estallidos de malestar social, crisis migratoria; inseguridad alimentaria; polarización y noticias falsas; pérdida de competitividad; aumento de ataques cibernéticos; debilitamiento de la integración regional. “Todo ello en una región que sufre de un “eclipse diplomático” que le resta visibilidad y protagonismo en el escenario global”. Una combinación de más delincuencia, menor democracia y mala economía puede llevar a escenarios de grandes conflictos sociales y un renacer del autoritarismo.

La Unidad de Inteligencia Económica de la revista The Economist, señala en su reporte Risk outlook 2023, diez escenarios de riesgo para este 2023, de los cuales, cuatro son de carácter económico, tres militares, dos políticos y uno ambiental: una crisis energética en Europa por un frío invierno, y un desabasto con precios altos en las materias primas ocasionarían una inseguridad alimenticia, son de alta probabilidad y alto impacto; una alta inflación mundial alimenta el malestar social, se considera como de muy alta probabilidad. Ya con una probabilidad moderada, se encuentra un conflicto entre China y Taiwán que obligaría a intervenir a Estados Unidos; la presencia de una variante del coronavirus o de otra enfermedad que alcance el nivel de pandemia y ocasione una nueva recesión económica; un ciberguerra global que afecte a las principales economías; un deterioro en las relaciones China-Occidente que impacten en la economía global; un endurecimiento monetario que lleve a una recesión mundial. Como de baja probabilidad es una recesión ocasionada por la política cero COVID de China y que el conflicto Rusia-Ucrania escale a guerra mundial. Aquí, nuevamente, las principales preocupaciones tienen un carácter económico.

El Banco Mundial sacó a la luz en septiembre del año pasado el documento Is a Global Recession Imminent?, en donde nos dice que todas las señales económicas apuntaban a una contracción en el crecimiento anual real del PIB per cápita, o lo que es lo mismo, una recesión. Si vemos que las 5 recesiones globales experimentadas desde la década de los 70 fueron en 1975, 1982, 1991, 2009 y 2020, podemos notar que de darse una nueva recesión este año, estaríamos ante el inédito caso de ser la segunda en tres años.

Esta visión se mantuvo en el documento Global Economic Prospects 2023, el cual empieza de la forma más pesimista “la crisis que enfrenta el desarrollo se intensifica”. Para empezar, se estima que el crecimiento del PIB mundial se ubique en 2022 en 2.9% y que en 2023 sea del 1.7%. Lo anterior, debido a que la Unión Europea, China y Estados Unidos pasan por una periodo de debilidad económica, que terminan por afectar principalmente a los mercados emergentes y economías en desarrollo (MEED, o lo que antes llamábamos países del tercer mundo o en vías de desarrollo). Sin duda, como consecuencia de la pandemia y del conflicto entre Rusia y Ucrania, la mayor amenaza proviene de la desaceleración del crecimiento económico, de una persistente alta inflación y de un endurecimiento de los bancos centrales que podrían llevar a deudas más altas y debilidad financiera, especialmente a los países MEED.

Por su parte, la revista Time, sacó el Top 10 Global Risks of 2023, identificando como los mayores riesgos globales a una Rusia acorralada que buscaría escalar el conflicto con occidente; China y el impacto de sus decisiones en el ámbito económico; el uso de la inteligencia artificial para confundir y dividir sociedades; una inflación persistentemente al alza; Irán y su crónica inestabilidad; una crisis energética; la falta de crecimiento del PIB; unos Estados Unidos confrontados entre sí; la incertidumbre en torno al alcance de la Generación Z, la única que no conoce la vida sin internet; y una crisis por falta de agua.

Finalmente, tenemos The Global Risks Report 2023 editado por el Foro Económico Mundial y que es quizá el más influyente de los trabajos que juegan a ser Nostradamus. Este reporte se basa en una serie de encuestas a nivel mundial a más de 1,200 expertos de la academia, empresas, gobiernos, comunidad internacional y la sociedad civil, por lo que en opinión de estos expertos, los riesgos los plantean para 2023, para los siguientes 2 años y para dentro de 10 años.

El riesgo global se define como la posibilidad de que ocurra un evento o condición que impacte negativamente en el PIB mundial, la población o los recursos naturales. Cabe recordar que los riesgos se clasifican en 5 categorias: económicos, ambientales, geopolíticos, tecnológicos y sociales.

De esta forma, para el 2023 se definieron como los cinco principales riesgos globales la crisis de suministro de energía, la crisis por el costo de la vida, una alta inflación, una crisis de suministro de alimentos y ciberataques a infraestructuras críticas. Como podemos ver, predominan los temores por los resultados relacionados con la actividad económica y las consecuencias de la invasión de Rusia a Ucrania. Para el mediano plazo, pasa a primer lugar la crisis por el costo de la vida, pero se agregan los desastres naturales y eventos de clima extremo; una confrontación geoeconómica; problemas derivados de la falta de mitigación del cambio climático; y erosión de la cohesión social y de la polarización. Es decir, en dos años prevalecerán los problemas del ámbito geopolítico y social. Sin embargo, para dentro de 10 años el panorama lo cubren los temores por los asuntos climáticos: la falta de mitigación del cambio climático; el fracaso de la adaptación al cambio climático; la persistencia de desastres naturales y eventos de clima extremo; la pérdida de biodiversidad y colapso de ecosistemas; y finalmente, la migración involuntaria a gran escala que es un asunto complejo.

El consenso es generalizado, nos espera un año muy difícil en lo económico. La gran guerra que se está librando de forma global es contra la inflación, que combinada con altas tasas de interés para intentar detenerla, están generando un entorno que nos puede llevar a  una recesión global, donde los más afectados, serán como siempre, los que menos tienen. Hay tres factores que pudieran evitarla. La primera es que se detenga la invasión de Rusia; la segunda es que China y occidente hagan a un lado su confrontación porque nadie está ganando; y la tercera es esperar fallen las predicciones, porque como dijera el Nobel de Economía, Paul Samuelson: “el mercado de valores ha predicho 9 de las últimas 5 recesiones”.

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