Los costos económicos del conflicto Rusia-Ucrania

(LeMexico) – La invasión de Rusia a Ucrania es un hecho. La tensión continuará por meses y tal vez por años. Ya se tienen efectos de corto plazo.

Los altos precios del petróleo pueden ser parcialmente explicados por el conflicto. Eso ya presiona al alza la inflación global. También se pueden esperar incrementos en el precio del gas natural, que se reflejen en las materias primas y, por tanto, en los productos finales.

Los precios de los alimentos también pueden incrementar en todo el mundo, ya que Rusia y Ucrania son responsables del 30% de las exportaciones mundiales de trigo. Además, los problemas por el rompimiento de las cadenas de suministro, ocasionados por el COVID, pueden acentuarse, por las restricciones al transporte aéreo y marino que se deriven del conflicto, pero también por las escasez de materiales que se extraen es esos países y que se utilizan para la industria automotriz y la producción de teléfonos. Incluso los diamantes se van a encarecer.

El conflicto es particularmente seguido por el público de los Estados Unidos. Todas las cadenas de noticias de ese país tienen una cobertura de 24 horas del mismo. Eso puede provocar una caída en el consumo en ese país, ya que las personas pueden percibir un clima de incertidumbre, que retrase la recuperación posterior a la pandemia.

Paradójicamente, los temas internacionales y su impacto negativo, a pesar de las presiones inflacionarias, podrían retrasar la decisión de la Reserva Federal de incrementar las tasas, según se dejó entrever en el reporte de la última junta de gobierno de ese organismo. Un efecto colateral puede ser también que se acelere la caída en la popularidad del presidente Biden, se le puede percibir como débil al no poder hacer mucho para evitar el conflicto, frente a la retórica republicana de recuperar el poder de acción de antaño.

El sistema financiero va a tener problemas con el tema de las sanciones. Por un lado, se va a incrementar la inestabilidad en el mercado de valores de Estados Unidos, ya había caído por la expectativa en el incremento de las tasas de interés. Se tendrán problemas de pagos con las operaciones realizadas en moneda rusa, se afectarán a las corporaciones con negocios en esa región y, muchos analistas no descartan ataques cibernéticos, patrocinados por el gobierno ruso, contra instituciones como las financieras.

Hasta hace poco, buena parte de los proyectos de infraestructura energética rusa se financiaban con préstamos de bancos internacionales, eso puede interrumpirse. Algunos van más lejos con el tema de las predicciones negativas, incluso avizoran una nueva guerra fría entre Estados Unidos y Rusia, ya que conflictos sistemáticos, como el de Ucrania en otros frentes, pueden traer como consecuencia que se dificulte en extremo la relación de esa región con Norteamérica, pero también con Europa Occidental.

Este conflicto traerá afectaciones al comercio global, dificultará el turismo, encarecerá la energía e incrementará los costos en temas como transporte y seguridad. Podemos estar frente a un fenómeno político y militar no visto desde la caída de la Unión Soviética. Se trata de un poderoso presidente, Putin, que ha decidió que otro país no existe y que las fronteras de Europa pueden reconfigurarse.

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