Vivienda asequible para la CDMX

(LeMexico) – Esa es la pregunta que se hacen en casi todas las grandes ciudades del mundo. En Berlín, por ejemplo, en la última elección nacional, se votó también, en un referéndum no vinculante, que aproximadamente el 11% de las viviendas de la ciudad sean expropiadas a los fondos de inversión que las mantienen desocupadas por fenómenos de especulación para que se ofrezcan en renta a precios accesibles.

Esa pregunta también se hace en los Estados Unidos. En el episodio más reciente del podcast del New York Times “The Argument” la periodista Jane Coaston dialoga con académicos y periodistas del fenómeno urbano, como el escritor progresista Matthew Yglesias y encuentran varias razones por los que la vivienda es inaccesible en las áreas metropolitanas: los bajos salarios en relación a los costos, excesos en la regulación que limitan la generación de vivienda en zonas céntricas (como la obligación de tener estacionamientos) y por lo tanto generan incentivos a que la poca vivienda se oriente al mercado de altos ingresos, la especulación de los fondos de vivienda en los mercados de valores, etc.

Se llega a la conclusión de que se requiere construir más vivienda en áreas centrales, cerca de las rutas de transporte, nuevos desarrollos en barrios ya desarrollados, que permita el acceso a las vivienda de personas de ingresos medios y bajos en las urbes, acompañando de apoyos para renta, financiamiento especial para vivienda asequible. Esto, ya que las bajas tasas para los créditos inmobiliarios no pueden ser aprovechadas porque personas que no pueden pagar un enganche, además de que las regulaciones urbanas deberían ser más razonables.

La vivienda inaccesible en zonas céntricas es también una preocupación en la Ciudad de México. El financiamiento de la vivienda asequible al trabajador, relativamente exitoso en el resto del país, por medio del Infonavit o el Fovissste, prácticamente no opera en la Ciudad de México debido a los altos precios. En las últimas décadas, la ciudad ha construido vivienda, pero a precios muy altos, tanto para compra, como para renta.

Durante la presente administración se ha tratado de generar corredores de vivienda popular y ocupará para ese fin nuevos espacios que antes tenían otros usos, como la Calzada Vallejo y próximamente la zona de Atlampa, así como establecer facilidades y mayor flexibilidad a ese tipo de construcciones. Se trata de una política todavía en proceso de consolidación. Eso tendría que acompañarse con otras medidas, como permitir que la famosa norma 26, que facilita la vivienda popular, se pudiera utilizar en proyectos de Infonavit y Fovissste.

Otras medidas, más de largo plazo, pueden ser la de resolver los problemas de derechos de propiedad de una multitud de predios céntricos, que podrían ser desarrollados, cobrar el predial sobre el uso potencial de los predios y realizar descuentos solo en caso en lo que un inmueble de vivienda esté ocupado. Esto, además de facilitar el desarrollo de vivienda en renta, con regulación y con proyectos de propiedad pública.

El incrementar el salario mínimo en la capital, por encima del nacional, puede ser también una vía de reconocer en el salario otros ingresos que se otorgan a las y los trabajadores por la vía informal, e incrementar así sus cotizaciones a los esquemas de financiamiento de vivienda. Se podría explorar la posibilidad de que la ciudad tuviera una Sofol de vivienda, para que las personas pudieran ahorrar con el fin específico de adquirir una vivienda.

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