El Plan Integral de Acción Integral Conjunta se ha convertido en arma geopolítica en Medio Oriente

(LeMexico) – Hasta el día de hoy, el peligro que representa la proliferación de armas nucleares para la seguridad internacional es un consenso común en la comunidad internacional. Sin embargo, esto no evita el desarrollo energético de esta naturaleza. Así pues, Irán ha desarrollado un programa nuclear desde 1950 con fines únicamente energéticos y pacíficos, según declaran sus autoridades.

En el 2015, el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) fue firmado por la Unión Europea, el grupo P5+1 (Alemania y miembros del Consejo de las Naciones Unidas: China, Francia, Reino Unido, Estados Unidos y Rusia) e Irán con la finalidad de evitar la producción de armas nucleares del país en cuestión. El caso particular de Irán llevó a las potencias internacionales a tomar acción ante la posible amenaza de este país en convertirse en una potencia nuclear en Medio Oriente que amenace la seguridad internacional.

Las tensiones entre Teherán y Washington han dificultado el diálogo entre los Estados miembros de este acuerdo, especialmente en la administración de Trump, quien retiró a Estados Unidos del PAIC en 2018 y restableció las sanciones económicas que habían sido levantadas cuando el acuerdo fue firmado. Como respuesta, Irán sobrepasó el límite de reservas de uranio acordados, lo cual puso aún más en entredicho la capacidad de acción del instrumento internacional acordado.

A pesar de las recomendaciones de las Naciones Unidas de continuar respetando las condiciones del acuerdo independientemente de las medidas tomadas por Estados Unidos, los intercambios reaccionarios entre ambos países continuaron. Así pues, la escalada de rivalidad entre ambos países desde la firma del acuerdo no ha disminuido al ser enemigos declarados en su lucha geopolítica por Medio Oriente.

Además, el vacío de poder que dejó Estados Unidos en Medio Oriente por su salida de Afganistán, prevé que eleve las tensiones con Irán por detener su producción de armas nucleares. Si bien, la firma del PAIC fue un logro de multilateralismo y cooperación internacional, los intereses de Estados Unidos difieren del establecimiento de relaciones amistosas diplomáticas con un Estado que además financia a grupos terroristas, lo cual pone al PAIC en una línea delgada de cumplimiento por ambas partes.

Dentro del PAIC, Irán se compromete en un periodo de 15 años a mantener sus reservas de uranio en un 3.6% y abstenerse de construir un nuevo reactor nuclear como bloqueo a un posible desarrollo militar, lo que estaría bajo supervisión constante del Organismo internacional de Energía Atómica (OEIA). A cambio, se levantarían las sanciones económicas de los signatarios previo al 2015.

Hasta el 2019, la OEIA aseguró en sus informes que Irán cumplía con todas sus obligaciones. Una vez que salió Estados Unidos del acuerdo, incrementó sus reservas de uranio en un 20% y aseguró que volvería a cumplir lo acordado sin represalias una vez que Estados Unidos levantara sus sanciones. Alemania, Reino Unido y Francia han contribuido en proteger transacciones iranís de divisas distintas al dólar para mantener el PAIC a flote. Sin embargo, realmente este tratado depende de los intercambios entre Irán y Estados Unidos, ya que es claro que una de las finalidades del involucramiento de ambos países en él fue canalizar las tensiones de ambos en la geopolítica de Medio Oriente

A pesar de las cláusulas del PAIC que permiten a Irán romper sus obligaciones inmediatas ante la violación al acuerdo cometido por Estados Unidos, solamente ha recurrido a la contención. El haber hecho público su incumplimiento con el aumento de reservas de uranio es un contrapeso a las constantes provocaciones de Washington. Se sabe que el programa nuclear iraní tiene gran potencial, por lo que Irán deja clara su capacidad, pero no responde a las presiones para retirarse del PAIC y dar un motivo a Estados Unidos para tomar represalias mayores después de su salida.

Ahora, con las renegociaciones que se están llevando a cabo en Viena desde abril de este año para reubicar los intereses del tratado y crear un acercamiento entre Estados Unidos e Irán, Rusia se perfila como la potencia con mayor acercamiento al nuevo gobierno iraní instaurado el pasado 18 de junio. A pesar de que la nueva administración ha declarado su disposición por negociar, también ha expresado su desdén por el nuevo gobierno de Biden y la imposición de sanciones económicas.  Así pues, mantiene su posición de revertir su incumplimiento con el PAIC a condición de la retirada de sanciones por parte de Estados Unidos. Consecuentemente, las negociaciones continúan estancadas.

Mientras continúe la lucha geopolítica en Medio Oriente dudosamente surgirá un acuerdo de mayor vinculación entre Teherán y Washington. Sin embargo, esto no quiere decir que no existe la posibilidad de una renegociación. El mensaje de la Administración de Biden es claro: Irán debe mantener un perfil bajo dentro de los conflictos en los que se encuentre involucrado, en Medio Oriente, como es el caso de Siria, y no debe comprometer la posición estratégica norteamericana en la región. En estos momentos, las preocupaciones de Estados Unidos pueden aumentar con la presencia de la diplomacia Rusia incitando a Irán a renegociar el PAIC, lo cual puede resultarle favorecedor para posicionarse estratégicamente en Medio Oriente y extender su brazo de influencia.

Por otro lado, los esfuerzos de Alemania, Reino Unido y Francia por legitimar el PAIC son inútiles, ya que su seguimiento y cumplimiento radican en la decisión de Irán y Estados Unidos, quizás no en su totalidad, pero no es lo suficientemente vinculante para evitar usarlo como arma política de control de uno sobre el otro. Asimismo, la posición que toma Estados Unidos es un tanto peligrosa, ya que Rusia y China han tomado una posición contraria a él y protegen el PAIC en apoyo a Irán, por lo que son los elementos fuertes que poseen capacidad de unión entre los miembros del acuerdo al ser potencias nucleares suscritas bajo sus obligaciones. 

Es mayormente conveniente para Estados Unidos la existencia de un acuerdo que comprometa a Irán a la no proliferación de armas nucleares, en la que también se incluyan dos de las potencias nucleares más grandes como Rusia y China, para garantizar un consenso del peligro que representan las armas nucleares para la seguridad internacional, especialmente si existe el peligro de llegar al alcance de grupos terroristas. Asimismo, Irán cuenta con el respaldo de los Estados más importantes de la comunidad internacional.

Es importante para el Consejo de Seguridad mantener la estabilidad y sometimiento de un Estado con capacidad nuclear, ya que, aunque Irán no posea oficialmente armas nucleares, sin duda su capacidad tecnológica y científica es suficiente para convertirse en una potencia nuclear capaz de proyectar poder fuera de sus fronteras.

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