Hoy hubiese cumplido 44 años la primera atleta mexicana en darnos una medalla de oro, Soraya Jiménez

(LeMexico) – Soraya Jiménez Mendívil nació el 5 de agosto de 1977. Inició su carrera deportiva en el 2000 y fue la primera mexicana en juegos olímpicos en traer una medalla de oro para México.

Originaria de Naucalpan, Estado de México, deportista nata que practicaba más disciplinas como el bádminton y natación. Fue con la halterofilia, deporte que practicaba con su gemela, con el que en los Juegos Olímpicos de Sídney represento a nuestro país, consiguiendo la presea dorada.

Pese al poco apoyo histórico de las autoridades deportivas mexicanas, inclusive en la propia Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas, donde el titular de aquel entonces René de la Serna, llegó a declarar que el levantamiento de pesas no era un deporte para mujeres. Pese a eso, más los ánimos caídos por haber logrado pocas medallas en años pasado, Soraya nos llenó de orgullo.

Mientras en México, a las 5 de la mañana, casi todos dormíamos aquel 18 de septiembre del año 2000, Soraya del otro lado del mundo en la categoría femenil de halterofilia, categoría de 58 kilogramos, hacía lo propio sin ser de las favoritas en el Centro de Conferencias y Exposiciones de Sídney. Comenzó su aparición cargando 95 kilogramos, en la segunda prueba de dos tiempos subió hasta 127,5 kilogramos.

Su contrincante Ri Song Hui, de Corea del Norte, con quien se peleaba el primer podio, cargó 220 kilógramos, pero Soraya, la gran Soraya cargo 222,5 kilogramos, consiguiendo indiscutiblemente el oro: ¡México, México! se oía en las gradas y desde tierra azteca, le hacíamos llegar a la campeona nuestra euforia y gozo por su triunfo… Aún se eriza la piel de recordarlo. Prensa, radio, televisión y hasta el presidente Ernesto Zedillo se peleaban por hablar con ella, el mandatorio logró concretar una llamada telefónica para felicitarla.

En el 2002, todos teníamos ya las esperanzas en Soraya para Atenas 2004, pero algo inesperado sucedió: dio positivo en el control antidopaje, pues llevaba tiempo consumiendo el antidepresivo Wellbutrin o Bupropión, el cual está prohibido por el Comité Olímpico Internacional. A días de los clasificatorios preolímpicos en 2004, Soraya anunció su retiro por un desgarre en la rodilla izquierda y por no tener el apoyo de las marcas que le habían prometido su boleto para llegar a las olimpiadas.

Fue hasta mayo de 2010, que Soraya otorgó una entrevista a la revista Proceso, en donde explicó lo que había estado pasando con su salud en todos estos años. Tuvo constantes cirugías en la pierna izquierda, el pulmón derecho le fue extirpado debido a la influenza tipo B que contrajo en Río de Janeiro, en Brasil, sede de los juegos Panamericanos en el 2007. Por tanto, sólo respiraba con el pulmón izquierdo. Finalmente, el 28 de marzo del 2013, por causa de un infarto al miocardio, es que perdimos a la campeona de 35 años edad.

La deserción de Soraya por problemas de salud en el 2002 es similar a el retiro de Simone Biles en estos juegos de Tokio 2020, la diferencia es que el problema de Soraya era tal vez más visible que el de Biles. Sin embargo, la estrella de la gimnasia, se ha tomado el tiempo de aclarar cómo es que fue mal aplicado el término de salud mental en su afectación. Sí es mental y aqueja a lo físico, son los twisties, un término conocido en el mundo de la gimnasia que implica un bloqueo mental.

Como tal son giros, pero en la gimnasia es un problema mental que bloquea el sentido de espacio y dimensión. Cuando el o la atleta está girando en el aire en una acrobacia como parte de sus rutinas, puede dar giros de más, desajustando la rutina inicial y, al momento de aterrizar, el descontrol produce una salida que podría ser peligrosa para ellos al trastabillar o no caer de pie. No importa los años que lleves haciendo la rutina, el problema es repentino y aún estudian sus causas.

Al parecer, para Simone empezó en un salto de caballete, perdió el sentido por unos momentos, lo que causó un descontrol en su salida. Se especula que puede ser la presión que estos atletas que llevan a cuestas, las dietas y horarios estrictos. Aún está por verse cuál es la causa de esta afectación mental. Sin embargo, previo a la aclaración de la gimnasta, ya hubo miles de dedos acusatorios a ella y que no pudo soportar la presión.

Es muy grave el juicio que emitimos desde nuestros sillones, cómodamente y el efecto que este tiene en competidores, que finalmente son personas como nosotros de carne y hueso, quienes sí se atrevieron a ir por sus sueños.

Ese también es el caso de la estadounidense Raven Saunders, quien, en el podio del segundo lugar por la disciplina de lanzamiento, alóo los brazos en forma de X. Muchos se indignaron por esta señal, sin saber el significado. Raven es parte de la comunidad LGBT+. Para llegar a estos juegos batalló contra prejuicios, racismo y la misma presión de dar lo mejor, ser la mejor. Su X, explicó más tarde, representa a todos los oprimidos de la comunidad y que por alguna razón no pudieron seguir sus sueños.

También es una señal de dolor y problemas mentales genuinos, pues su madre recién falleció. En estos juegos se ha apelado más a la búsqueda de la salud mental, pues, reiteró, la presión de los atletas es mucha. Del otro lado de la moneda hemos visto el compañerismo, en niñas de 12, 14 y 16 años, hablando del skate, desde la modalidad Street y en park, donde las chicas sacaron en hombros a su compañera que cayó en la prueba y en el salto de altura Mutaz Essa y Gianmarco Tamberi compartiendo la medalla de oro.

Soraya tomaba antidepresivos, no sabemos qué le aquejaba, qué tuvo que sufrir y a qué costo logró el primer oro femenil. Hay que ser más empáticos con nuestros atletas, con todos, por Soraya, por ti y por mí, que es lo que más necesitamos hoy en día.

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