Aunque pintemos todo de rosa

(LeMexico) – Durante la década de los 70’s, E.E.U.U creó una serie de políticas públicas encaminadas a mejorar las condiciones de las comunidades marginadas. Estas acciones consistían en preferencia en el acceso a espacios, vivienda, educación, transporte y diferentes servicios públicos.

Esto como una medida transitoria que tenía como objetivo reducir las desigualdades sociales dando pie por medio de hábitos y costumbres a una visión y acciones más equitativas. Esta discriminación estaba dirigida principalmente a personas con discapacidad y pertenecientes a alguna etnia, con el paso del tiempo estas medidas fueron aplicadas también a mujeres y personas de color

Hoy en día, la información con respecto a la equidad de género fluye copiosamente. Es uno de los principales puntos de la agenda social y política a nivel mundial y se han creado diversas plataformas y programas que tienen como objetivo la educación cívica para lograr una mayor equidad entre hombres y mujeres. No es raro abrir nuestras redes sociales y encontrar con mayor frecuencia talleres, seminarios, diplomados, artículos, infografías e incluso memes que abordan este tema.

En México, particularmente, la equidad y la perspectiva de género tiene como punto principal en la lista de objetivos la erradicación de la violencia contra las mujeres, retomando justamente elementos de la discriminación positiva. Ahora bien, el término discriminación no es muy políticamente correcto, pues inmediatamente evoca aspectos negativos de la sociedad, por tanto el nombre con el que hoy conocemos a estas acciones y políticas es: acciones afirmativas. Estas acciones afirmativas van desde los vagones rosas hasta las cuotas de paridad de género en la ocupación de cargos públicos, pero hay de acciones afirmativas a acciones afirmativas. 

Hace una semana, un amigo me comentó que en el transporte que usa para llegar a su trabajo, en un punto del trayecto, hicieron bajar a todos los hombres de la unidad. Uno de ellos preguntó si era parte de algún retén, a lo que la policía contestó: “no, una vez que se sienten todas las mujeres ustedes podrán subir”.

Esto evidentemente molestó a los usuarios, pues muchos despertaron muy temprano para poder abordar la unidad e ir cómodos, ya que les esperaba una larga jornada de trabajo. Él me preguntó: “¿Qué opinas de esto?

Múltiples autores y estudios sobre las consecuencias de la discriminación o acciones positivas hablan sobre los efectos negativos que estas acciones pueden tener sobre los mismo grupos a los que intentan proteger, poniendo de manifiesto su situación de marginalidad y desventaja y generando un círculo vicioso alrededor. Precisamente eso es lo que creo que sucede con acciones como las de bajar a todos los hombres del transporte para poder hacer que las mujeres se sienten.

Es cierto que hay que erradicar la violencia y educar a la población para lograr una visión más equitativa de la sociedad. Las acciones positivas son solamente el medio para un fin, no el fin en sí mismo. 

En la CDMX existen los vagones rosas, pero lo que hay después de los vagones rosas es una de las tareas del Gobierno, la educación cívica para el pueblo. Así que vale, ya hay vagones rosas, ahora es necesario explicar cuál es la necesidad de que los vagones rosas existan en este momento histórico.

Lo mismo sucede con las cuotas de paridad de género en los cargos públicos y por elección popular. Tal vez no sea lo más adecuado imponer una cuota de hombres y mujeres que no siempre responde a la capacidad que tienen los sustentantes a estos cargos de desempeñarse en el puesto y sí al hecho de que seas hombre o mujer.

Pero definitivamente estas cuotas de paridad de género son el primer paso para entender que la equidad es el objetivo que debemos alcanzar. Es decir, entender que las mujeres tienen la capacidad de acceder por mérito a diferentes puestos, que tengan las mismas oportunidades que cualquier otro individuo independientemente de su condición sexual, social o de género, que ver mujeres compitiendo por altos puestos, sea en la esfera púbica o privada no sea motivo de sorpresa. Eso es lo que realmente intentamos alcanzar. 

El que bajen a todos los hombres del transporte para que las mujeres se sienten es precisamente todo lo contrario, porque no se cumple el objetivo de dignificar, empoderar y visibilizar a la mujer como individuos iguales, sino como individuos vulnerables que requieren estos tratos especiales para poder desarrollarse de manera óptima.

De esta forma, en un país que es reconocido por su alto número de feminicidios, como uno de los países más inseguros para ser mujer y con una larga y mu arraigada tradición de violencia machista en contra de las mujeres, estamos perpetuando la marginación y el odio

Hay de acciones positivas a acciones positivas y creo que hemos empezado el camino, pero en algunos aspectos perdimos el rumbo. Se trata de empoderar sin humillar, de visibilizar sin invisibilizar. ¿De qué sirven vagones rosas, fiscalías especializadas, transporte exclusivo y “espacios seguros”, si en México sigue muriendo una mujer cada 2 horas en nuestro país? ¿De qué sirven las cuotas de paridad de género si todas las mañanas hay una persona que descalifica los movimientos feministas por ser fifís y parte de la mafia del poder

El discurso de odio contra la mujer está tan arraigado en la sociedad mexicana que ha llegado hasta su institucionalización. Así pintemos todo el país de rosa (o de morado) si no se trata el problema de fondo y de forma sistemática seguirá habiendo 12 mujeres muertas por día, miles de mujeres acosadas y tocadas en el transporte público y millones de mujeres que tienen miedo de caminar por la calle (ya no importa si es de día o de noche) solas. 

Así que perfecto, sigamos por el camino de las acciones positivas y la creación de políticas y programas promuevan la equidad y la perspectiva de género, pero hagámoslo de manera congruente e integral, con autoridades que dejen de perpetuar el discurso de odio o que continúen con la descalificación de las demandas legítimas de las mujeres organizadas, con medios de comunicación que influyen en la opinión pública mostrando solamente una cara de la moneda y especialmente sigamos con las acciones positivas pero con miras a un objetivo claro y no solo por que sí.

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