Vertedero de sustancias tóxicas localizado en el fondo del mar, posible causa del cáncer en lobos marinos de California

(LeMexico) – Investigadores del Scripps Institution of Oceanography, de la Universidad de California en San Diego, han confirmado la existencia de un vertedero de sustancias tóxicas en las costas del sur de California, entre Long Beach y la isla Catalina, el cual posiblemente esté relacionado con el cáncer en los leones marinos y en la muerte de delfines nariz de botella.

El descubrimiento se hizo mediante el uso de drones submarinos con tecnología de sonar, los cuales rastrearon a 3 mil pies de profundidad, una zona repleta de barriles que posiblemente contengan DDT, un potente pesticida cuyo uso se prohibió en Estados Unidos en 1972, debido a sus efectos adversos para el medio ambiente y para la salud de las personas. Asimismo, los científicos estiman que esta zona data desde antes de la Segunda Guerra Mundial y que puede contener entre 336 mil y 504 mil barriles.

¿Cómo llegaron estos residuos al fondo del mar?

A través de los registros históricos de transporte, se ha descubierto que hasta 1972, las empresas industriales del sur de California utilizaron esta cuenca marítima como vertedero, previo a la promulgación de la Ley de Protección, Investigación y Santuarios Marinos, conocida también como la “Ley de Vertidos Oceánicos”.

De igual modo, el profesor de la Universidad de California David Valentine, considera que esta zona localizada fue un segundo vertedero de la empresa Montrose Chemical Corp, quien fuera la mayor productora de DDT de la Unión Americana, pero también la responsable de verter durante décadas, grandes cantidades de este insecticida en las alcantarillas de California. “Estamos hablando de cientos de miles de barriles de residuos industriales, muchos de ellos tóxicos, que simplemente fueron vertidos allí porque era fácil“, contó Valentine a la emisora CBS Los Ángeles.

La relación de estos tóxicos con el cáncer en leones marinos

En 2017, la BBC entrevistó a Shawn Johnson, director de ciencia veterinaria en el Centro de Mamíferos Marinos, sobre las decenas de leones marinos que habían aparecido enfermos y moribundos en playas de California. En ese entonces, Johnson señalaba que muchas de estas especies se habían envenenado a causa del ácido domoico, una neurotoxina producida por determinadas algas marinas, como el alga roja denominada “doumoi” o “hanayanagi” (Chondria armata) y que estaba contenida en los peces que estos comían.

Asimismo, el especialista afirmaba que estas intoxicaciones eran por el incremento en floración de estas algas a causa del aumento en las temperaturas por el cambio climático.

Sin embargo, más allá del supuesto de Johnson, otros investigadores como Frances Gulland, se dieron a la tarea de investigar los casos de cáncer y tumores en lobos marinos –una condición muy rara en animales salvajes-. De esta forma, pudieron relacionar esta enfermedad con los químicos tóxicos como el DDT, así como con la basura industrial, materiales radiactivos, desechos de refinerías de petróleo, carnes en descomposición y varios lodos ácidos que han sido vertidos al mar durante décadas y con los que han estado expuestos por mucho tiempo; pero también con un herpes desconocido en estas especies que les desencadena el cáncer.

“Es extraordinario el nivel de contaminantes de estos animales en California. Es un factor importante por el que estamos viendo este grado de cáncer (…) Con todo el vertido de desechos desde la Segunda Guerra Mundial, hasta la década de 1970, hay muchas cosas ahí afuera (…) Estos químicos heredados no se han degradado mucho en estos años y nadie sabe si alguna vez lo harán (…) es algo a lo que (las criaturas del mar) tendrán que estar expuestas, quién sabe por cuánto tiempo”.

El patólogo Pádraig Duignan, quien junto con Gulland, publicaron un estudio en la revista Frontiers in Marine Science.

Lamentablemente, este hallazgo confirma dicha investigación. Por ello, ahora se tiene que indagar si los tóxicos localizados en el mar de California también han afectado a los seres humanos y de qué manera. Esto, pues, en palabras de Gulland, “los lobos marinos suben a la playa, usan las mismas aguas en las que nadamos y surfeamos, comen muchos de los mismos mariscos que ingerimos nosotros (por lo que también) nosotros estamos expuestos a estos químicos”.

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