Sacerdote se negó a santificar ramos al no poder bendecir a parejas gays

(LeMexico) – El sacerdote de una pequeña localidad al noroeste de Italia, Giulio Mignani, se negó a bendecir las palmas y ramos de olivo la misa de este domingo de ramos a fin de protestar ante el reciente documento del Vaticano que prohíbe la bendición de las uniones entre parejas del mismo sexo.

La agencia responsable de defender el dogma católico preguntó a muchos católicos: “¿Tiene la iglesia la capacidad de entregar bendiciones a las uniones del mismo sexo?“. El Vaticano aclaró que para la doctrina de la Iglesia Católica la homosexualidad es “un pecado” y que los sacerdotes no pueden bendecir estas uniones.

El sacerdote es conocido por algunos gestos controvertidos. Protestó a la iglesia en el sermón. Dijo: “ha bendecido las armas y hoy, ¿cómo prohíbe la bendición de una pareja que se ama sólo por ser homosexual?“, según informes de los medios italianos que compartieron este 29 de marzo.

En un documento firmado por el cardenal Luis Ladaria, prefecto de la congregación conocida en el pasado como el Santo Oficio de la Inquisición, señala “en ciertos entornos eclesiales se están difundiendo proyectos y recomendaciones para la bendición del matrimonio entre personas del mismo sexo“, como señal de menosprecio y repudio.

“No es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo”.

El sacerdote confirmó que, por tanto, no bendecir los ramos de olivo es una protesta contra el hecho de que considera “una prohibición absurda“, y más grave aún, “su amor todavía se llama pecado“, cuando e amor es amor, sin importar el género. Lo importante es que las personas aprendan a amar sin estigmas, prejuicios ni miedos.

Por siglos, la iglesia apunta que es necesario señalar que, si bien la tendencia específica de los homosexuales no es un pecado en sí misma, más o menos constituye una conducta inherentemente dañina desde el punto de vista moral. Por lo tanto, la inclinación en sí debe considerarse objetivamente desordenada, para que no crean que la realización concreta de esta tendencia en las relaciones homosexuales sea una opción moralmente aceptable.

La homofobia de la iglesia es el exorcismo de los demonios internos. La Iglesia ha sido lenta, si no reacia, a mirar más allá de sus dogmas y doctrinas.

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