La inversión pública y la privada

(LeMexico) – Revitalizar la Zona Industrial de Vallejo ha sido un objetivo que nos planteamos la alcaldía de Azcapotzalco y el Gobierno de la Ciudad de México. Vallejo tuvo un claro declive en los años 90s, por las restricciones a las emisiones de la atmósfera de la ciudad, pero también por la indiscriminada apertura comercial, que no fue acompañada de políticas industriales, por lo que muchas operaciones de manufactura que eran viables cerraron.

Sin embargo, durante este siglo, se han consolidado industrias de consumo, centros de distribución y servicios corporativos conocidos como de apoyo al negocio. De hecho, de acuerdo con el último censo económico, Azcapotzalco es la localidad que genera la mayor producción manufacturera del Valle de México. Próximamente, la ciudad inaugurará una nueva estación de transferencia de residuos y planta de selección que va a impulsar el desarrollo de proyectos relacionados con la economía circular.

Para lograr la revitalización tenemos un plan. Invertir en infraestructura (dañada por años del deterioro natural por el transporte de carga), impulsar un centro de innovación, generar un nuevo programa parcial de desarrollo urbano para adecuar los usos de suelo y básicamente consolidar el componente industrial, así como un mecanismo para acelerar los trámites de los potenciales inversionistas. La zona puede servir para acelerar la reactivación económica de la ciudad en el corto plazo.

Además, hemos generado dos mecanismos adicionales para financiar la infraestructura de la zona. Uno es el tasar la construcción de niveles adicionales para las plantas industriales, con la finalidad de que esos recursos sean utilizados para mejorar la zona. Eso también sucedería con la vivienda que será autorizada sobre avenida Vallejo, cuyos proyectos podrían escalar de 5 niveles a 12 niveles, previo pago a la ciudad y con la condición de incluir 40% de vivienda asequible para los trabajadores.

Eso va a generar una fuente permanente de recursos para la zona y que sea la sociedad, no los privados, los que capten las plusvalías generadas por los nuevos usos de suelo. El segundo mecanismo es promover y facilitar que las propias empresas que operan en la zona inviertan en la infraestructura. Eso ya sucedió por medio de un acuerdo con las empresas Bimbo y Estafeta, que directamente invirtieron en concreto hidráulico en las calles aledañas a sus predios.

Se trabaja con Holcin Apasco en un esquema similar. Recientemente, también se acordó con el grupo FEMSA que donará 7 millones de pesos para un fideicomiso privado que va a invertir también en infraestructura de Vallejo. Esto es, se han diseñado y se comienzan a operar esquemas que permitan ofrecer las mejores condiciones para la inversión industrial privada, que aprovechen la gran ventaja comparativa de Vallejo: su ubicación, que puede y debe ser potenciada.

La ciudad requiere una zona industrial, por muchas razones, para generar empleo, para producir bienes que deben de estar al alcance en un entorno cercano, para desarrollar proyectos ecológicos, para generar actividades de mayor contenido tecnológico, y para eso se requiere de innovar en los mecanismos de financiamiento de infraestructura.

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