Nuestra guerra suicida contra el medio ambiente – Antonio Guterres

El día de ayer, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dio un duro discurso contra la humanidad y las acciones que estamos ejerciendo en daño a nuestro planeta, que sólo garantizan la autodestrucción.

En día de ayer, el secretario Guterres puso el implacable dedo acusador sobre la humanidad, por medio de un discurso sobre el estado actual de nuestro planeta. Pese a pandemia, pese a economía, debemos priorizar la atención y los cuidados a la naturaleza.

Nos enfrentamos a una pandemia devastadora, nuevos máximos de calentamiento global, nuevos puntos bajos de degradación ecológica y nuevos reveses en nuestro trabajo hacia los objetivos globales para un desarrollo más equitativo, inclusivo y sostenible.

La información arrojada por el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y de la Organización Meteorológica Mundial revela que estamos a nada de una catástrofe climática.

Si hay un momento para hacer las paces con el planeta, es este, hoy. Pues cada día los gobernantes mundiales pierden la capacidad de reacción para la protección del medio ambiente. Y, no es amenaza, es algo natural, a toda acción hay una reacción y la naturaleza va a contraatacar, ya lo está haciendo con huracanes, sequias, que resultan en pérdidas humanas, patrimoniales, hambruna, entre otros males.

La acidificación de los mares será en su mayoría el causal de la pérdida de los corales, parte vital del ecosistema marino, con la ayuda de la sobrepesca. La contaminación en agua y aire mata a 9 millones de personas anualmente, seis veces más de lo que lleva el coronavirus.

La perturbación de los hábitats animales y la interacción sin control con estos es una garantía de peores pandemias y virus más resistentes a la medicina humana y, por ende, causaran más muertes.

El 2020 va en camino a ser uno de los tres años más calurosos en esta década, es notorio a simple vista el incremento de la temperatura. Ya no hay cumbres nevadas, se llegó a temperaturas no registradas, pese a que ha estado en activo el fenómeno de La Niña, que produce enfriamiento atmosférico. La ola de calor marina, además del derretimiento de los hielos marinos, ha causado cambios en las corrientes, la migración de especies a los que no son sus espacios naturales, produciendo escases en la pesca.

Los incendios del 2020 han sido devastadores, pues al no haber árboles que produzcan un ciclo del carbono sano y suficiente, producen inundaciones y huracanes intensos. Desgraciadamente esto pareciera ya una normalidad, sobre todo en Brasil y para el presidente Bolsonaro, que no ha impuesto acciones contundentes en contra de quienes los provocan, la agricultura y ganadería, al contrario, alienta estas actividades. Sin embargo, hay esperanza, dice Guterres:

Seamos claros: las actividades humanas están en la raíz de nuestro descenso hacia el caos. Pero eso significa que la acción humana puede ayudar a resolverlo, hacer las paces con la naturaleza es la tarea definitoria del siglo XXI. Debe ser la máxima, máxima prioridad para todos, en todas partes.”

Los gobernantes tienen en sus manos la posibilidad de mejorar esta situación, de actuar realmente y hacer un cambio significativo, tomar medidas, imponer castigos y restricciones en pro del ambiente. Les pidió poner especial atención a las comunidades indígenas como a las mujeres, que han sido pilar de la agricultura volviéndolas defensoras del ambiente. Así como los ciudadanos, pues somos mayoría, al hacer una conciencia real de lo que consumimos, al estar al tanto de las empresas e industrias que más dañan el ambiente para no seguir demandando sus productos, haciendo un mejor manejo de residuos, en todos esta hacer la diferencia.

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