Denuncian en los Scouts México agresiones sexuales a 120 niñas y adolescentes

El sábado pasado, en las oficinas nacionales de la organización Scout, el Clan Violeta colocó un tendedero de denuncias sobre tocamientos e incluso golpes que sufrieron durante su paso en alguno de los clanes scouts.

Creado en Robert Baden-Powell, llego a México en 1960 y tiene presencia en 160 países. Desde el año 2019 con el movimiento #Metoo, las niñas y adolescentes y, ya mujeres, que pasaron por estos grupos, decidieron romper el silencio y expusieron las agresiones allí recibidas. Scouts Estados Unidos dice estar en bancarrota, pero se cree que es sólo un argumento para no dar seguimiento a las demandas por abuso sexual que han recibido.

En México no se quedan atrás, pues en la mañana del 18 de septiembre, un grupo autonombrando Clan Violeta se presento en las oficinas de Scout Nacional en la colonia Roma, colocaron su tendedero de denuncias y entregaron un pliego petitorio donde exigen acompañamiento psicológico y legal para las víctimas. Además piden que se cree un protocolo con perspectiva de género para las participantes, pues el ambiente que se vive en cada uno de los clanes y la filosofía en sí de esta asociación se presta para desvalorizar a la mujer.

Quienes infringieron los tocamientos y actitudes lascivas fueron figuras de poder, entre ellos los jefes de algunos clanes, y las denunciantes exponen que los cometieron mientras estaban de campamento y aprovechando que ellas estaban dormidas: no sabía que esto fue una violación, nunca se lo he dicho a nadie, temo contarlo porque no me van a creer. Es decir, tal y como pasa en muchas familias, porque supuestamente eso somos en el escultismo, una familia.

Laura pidió que su nombre fuera cambiado por seguridad. Expuso: “Es un claro ejemplo de cómo las instituciones patriarcales están en lo más profundo de nuestras sociedades. Hasta en las cosas que creemos que son buenas, ahí están”. Ella ingreso a los scouts cuándo tenia 15 años, su agresor, un hombre de 30 años la tocaba con el pretexto de realiza alguna actividad física, sucedió nuevamente a sus 24 años, pero en aquella ocasión le grito ¡Nooo, qué te pasa, déjame! El sujeto respondió descaradamente que sólo era una caricia.

En estos grupos, es normal ver a hombres de 25, 30 y hasta 50 años con niñas de 12 y 14 años, quienes no hablan por miedo a represalias o ni enteradas están de lo que sucede, pues comentan las activistas que entre ellos, en reuniones o fiestas, exhiben sus logros frente a sus compañeros. Existe una plataforma creada por los scouts, Conecta, para denunciar comportamientos indeseados. Laura denunció este hecho en la plataforma y le respondieron que necesitaban pruebas y testigos. Al no tenerlos le respondieron que lo arreglara con su grupo y en su grupo sólo propusieron hacer un careo, para que ella explique a su agresor por qué actuó mal. Cabe señalar que esta práctica se considera revictimizante. La solución final para Laura, fue salirse de los scouts.

Alejandra, una víctima más, nunca denunció, pues la plataforma hace una reflexión inicial para que se tienten el corazón antes de exhibir y denunciar a los abusantes, es absurdo. Se fue de inmediato de los Scouts: “Tenía 16 años, estaba en una fiesta y nos quedamos dormidos. Es algo aparentemente natural, así convivimos en los campamentos, no lo vemos mal porque no tendría por qué serlo. Era mi amigo, me conocía desde que yo tenía 11 años y él 21. Ya entrada la madrugada, sentí que ese hombre me tocaba los pechos, luego el abdomen, creí que a lo mejor era un accidente, no sé. Me negaba a creer que eso estaba pasando. Cuando me abrió el pantalón y metió la mano ya no pude, sentí mucho asco. Después, por amigos en común, supe que andaba presumiendo, como todo un campeón, que yo fui quien me le aventé”.

La manifestación se retiró, pues nadie salió a escuchar sus peticiones ni a dialogar. A los 15 minutos personal del edificio salió a limpiar y recoger todo, pues no se quieren que esto se divulgue. Pidieron a los jefes que no compartan imágenes o videos de la protesta. Pero para el Clan Violeta no todo está perdido, ya que previo a ésta protesta, por medio de un formulario en Google y entre ellas, consiguieron la documentación de todos estos casos y no se detendrán hasta que sus peticiones se cumplan y cesen estos casos.

“Tienen que hacernos caso, no admitir a cualquier persona. A final de cuentas este movimiento forma a niños, niñas y adolescentes, es un lugar que podría ser demasiado bueno. Fue mi vida entera, mi lugar favorito en el mundo. Me ayudó en muchas cosas, pero me rompió en otras”, concluye Alejandra.

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