El pan de muerto nunca había causado disputa entre los mexicanos, bendito 2020

Bajo el reciente refrán popular: por si no llegamos… varias panaderías han sacado a temporalmente pan de muerto desde hace ya un par de meses, ahora Kellogg’s se vuela la barda.

De su innovadora línea de panadería, la multinacional de los cereales, anunció que sacaría a la venta cereales inspirados en este comercio con variedad de churros, rollos de canela y el ahora polémico pan de muerto. Las cajas exhiben cereales con las formas de los panes ya mencionados que, a mi parecer, se ven apetecibles.

En las redes a circulan imágenes de las cajas de los mencionados cereales y gente que asegura ya los ha probado. La realidad es que Kellogg’s anunció que estarán disponibles hasta el 21 de septiembre en todas las cadenas de supermercados.

El pan de muerto es una pieza representativa de los festejos del día de muertos celebrado a lo largo y ancho de la república. Turistas vienen cada año a nuestro país a vivir en carne propia nuestra tradición con toda su riqueza cultural, desde la estancia en los panteones, los dulces, los bailes regionales y la degustación de la comida.

El pan de muerto simula las partes de un esqueleto. En el centro tiene una protuberancia redonda que asemeja al cráneo y las partes alargadas que van del cráneo a la base del pan, fungen como huesos, por lo general hay cuatro que representan dos extremidades inferiores y dos superiores.

Pues bien, la discrepancia radica en una más de la cultura todo me ofende o un reclamo real ante la apropiación de nuestra cultura. La marca lucra con parte de nuestra reconocida gastronomía y eso es lo que no les ha gustado a muchos. Si bien es cierto que están usando, como muchos otras marcas y compañías, parte de la cultura, pero me temo no hay autoridad competente o que quiera, realmente, agarrarse a pleito con una transnacional a menos de que se realice una denuncia formal.

Entre que se hace o no, su servidora al menos seguirá evitando las aglomeraciones y a los grandes capitalistas, como los centros comerciales con sus adornos decembrinos desde el mes de septiembre. ¡A ellos sí los deberían multar caray! Ni el grito dejan disfrutar.

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