El mercado de los pobres de Salinas Pliego

Hasta hace algún tiempo, la decisión del grupo Salinas de mantener abierto el negocio de los bancos denominados banco Azteca y las tiendas de compra de artículos electrodomésticos Elektra había pasado inadvertida. Esto porque la mayoría de la gente no estaba mirando hacia allá, la crisis de la pandemia nos mantenía concentrados en el esquema de salud pública que nos mantuviera seguros durante el paso de la tormenta del COVID-19. 

No sé si sea la situación actual y que uno de los alfiles de Ricardo Salinas Pliego se sacrifica para evadir el ataque directo que estaba teniendo por presiones del sector salud al grupo Salinas y así enviar a Javier Alatorre a que contradijera las precauciones que debe tomar el pueblo mexicano ante una crisis, no sólo de salud, sino de vida. Resulta extraordinario que el grupo Salinas sea la única empresa con más de 70 mil empleados que mantenga abiertas cada una de sus sucursales. Probablemente, esto sea resultado del acuerdo que tiene con el gobierno federal.

Algunos de los negocios que unen a Grupo Salinas con Morena son las pólizas de seguro de los policías y funcionarios capitalinos que asciende a casi 3 millones de dólares, y la más polémica de la relación que existe entre grupo Salinas y el gobierno de Morena fue la adjudicación directa de la intermediación de pagos de los subsidios como parte importante de los apoyos de López Obrador a la ciudadanía, con un presupuesto de 12 mil millones de dólares.

Esto nos cuenta que la relación entre los poderosos parece más un juego de ajedrez que una simple amistad cómplice. Javier Alatorre solamente mostró el músculo y las defensas que pueden tener los poderosos, en este caso el grupo Salinas, ante el gobierno, demostrando que también se encuentran dentro del sistema de poder. Es un mensaje claro. 

No olvidemos que otras coincidencias existen entre el gobierno federal y el grupo Salinas. Quizá si miramos para el lado correcto vemos a Esteban Moctezuma, ex presidente de Fundación Azteca, que ahora forma parte del gobierno federal y toman las decisiones en el sector de la educación. NO es gratuito que la dependencia pública haya elegido los seguros para todos los bienes inmuebles de la secretaría de educación pública con un monto de 42 millones de dólares, extrañamente fue para seguros Azteca (el mismo grupo Salinas). ¿Qué pieza de este ajedrez político le corresponde a Esteban Moctezuma?

No cabe duda, Ricardo Salinas Pliego posee bienes dedicados a la ayuda para la gente más necesitada. En ese nicho hemos encontrado algo llamado el “mercado de los pobres”, que no sólo requieren de servicios como compra venta de artículos electrodomésticos o transacciones bancarias en el menor tiempo posible, sino la cercanía de las sucursales que se encuentran en todas las zonas populares y rincones alejados de nuestro país.

Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Salinas Pliego tienen una visión muy parecida, ambos saben que el sector de la pobreza es el más necesitado, uno de ellos los ayuda y el otro maneja sus finanzas. Es cierto. No es fácil darle créditos y creer en las palabras de los pobres: insolventes e incapaces de restituir un dinero prestado, también son los primeros que requieren dinero para el consumo diario. Dentro de esa paradoja, Ricardo Salinas apeló a construir un sistema ideal donde no se facilite todo el dinero a los pobres, pero tampoco se les niegue una posibilidad de tener una cuenta bancaria. La integración de las nóminas de los pobres puede ser un gran mercado. Habría que hacerse al menos otra pregunta, ¿cuáles son los intereses que ganan un banquero por el manejo del dinero de la gente más humilde?

Justo el día de ayer, Javier Alatorre mostró una entrevista realizada el viernes pasado con Hugo López-Gatell, a manera de conciliación. Después de unos minutos, cando culmina la entrevista, emite un discurso donde no se retracta, pero tiene que decir que respeta las autoridades y respeta a la secretaría de salud. El alfil dentro del ajedrez tiene la cualidad de retirarse cuando se ve amenazado.

No creo que sea una derrota. El “mercado de los pobres” está allá afuera y sigue con impaciencia la reacción de la gente que maneja su dinero: mira su porvenir.

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